En la empresa llevamos ya varios días aislados en que, por unas causas o por otras, entramos tarde a trabajar. ¿El motivo? Que se ve que no todos somos de confianza y, por tanto, no todos tenemos llave de acceso, ni tampoco nos han dicho el código de la alarma. Esto en circunstancias normales podría pasar por alto o por política de empresa, pero teniendo en cuenta que el 90% del personal está con un ERE de reducción de jornada, y por tanto no viene todos los días a trabajar, pues hace que la cosa se complique: los que tienen llave, o están en el ERE, o es la secretaria, que trabaja sólo de mañana. Y si pasa como hoy, que está enferma y no puede venir, y resulta que ninguno de los otros que tienen llave ha de venir hoy a trabajar, pues la cosa se complica aún más.

Pero hoy el día se ha llevado la palma: hora y media esperando para poder entrar.

A las 8 y media de la mañana (entramos a trabajar a las 8) ya nos habíamos dado cuenta de que algo fallaba. Para que no saltara la alarma, todos habíamos aparcado en el parking público de fuera de la empresa; bueno, todos menos uno, que el pobre ha llegado 10 minutillos tarde y no se ha dado cuenta. Ha entrado al parking interno, ha saltado la alarma, han llegado los de Visegur, le han echado la bronca, y el chico se ha salido del parking interno. A esas alturas he cogido mi móvil y he mirado si tenía algún teléfono importante. Ah, pues mira, sí: justo el del gerente. Así que le he enviado un SMS para comunicarle la situación (ante todo, que quede constancia de nuestro interés por trabajar, que para eso nos pagan) y para pedirle que por favor contactara con alguien para que viniera a abrirnos la puerta.

Y sí, justo después, hemos ido a la facultad de Medicina en coche (está a sólo unos 700 metros de distancia, pero por la lluvia y por si acaso venía alguien temprano a abrirnos la puerta, hemos decidido ir en coche) a tomar un café y volver. En total, 10 minutos. A la vuelta, todavía seguía todo cerrado. Así que nos hemos vuelto a meter al parking externo a esperar.

A las 9 y pico me ha llamado el gerente. Que si seguíamos cerrados. La respuesta: pues hombre, claro. Su pregunta: si no había venido la secretaria. Sí, pero la hemos golpeado hasta que ha dejado de moverse, me han dado ganas de responder. Pues claro que no. Si hubiera venido, no estaríamos aquí fuera.

El caso es que, durante la conversación telefónica, ha debido llegar el director comercial. Desde el parking externo es difícil ver los coches estacionados en el parking interno; y como mucho ves los coches transitar. Y como estábamos atentos a la llamada del gerente, no nos hemos dado cuenta hasta que hemos colgado. Nos hemos subido a nuestros puestos de trabajo, y hemos llamado al gerente para avisarle del cambio de situación y para que no se preocupara más.

Y aquí es cuando entra en juego la desconfianza. Todos en el trabajo sabemos que el director comercial llega siempre sistemáticamente tarde, sobre las 9 y media el día más temprano (a menos que se sepa que el gerente va a venir temprano, en cuyo caso el amigo aparece el primero). Bueno, de hecho no es la primera vez que el gerente hace una visita temprana sorpresa y se encuentra con que estamos todos menos el director comercial. Pero, por algún motivo que se me escapa, siempre le disculpa. Como si el director comercial no fuera un asalariado más que tiene que cumplir con su horario, igual que el resto.

Se ve que siempre han existido clases.

El caso es que llamamos al gerente y empiezan ahí las preguntas desconfiadas. ¿Cómo es que el director comercial tenía llaves de acceso? Pues no sé, pregúntaselo a él. ¿Y cómo es que no le habéis visto entrar? Pues porque estábamos en el parking exterior. ¿Y eso? Pues para que no saltara la alarma, que ya le ha saltado a uno y han venido a regañarle los de Visegur. ¿Y por qué no habéis esperado en la recepción? Pues hombre, porque hay una empresa distinta trabajando en el piso de abajo, y queda bastante mal estar haciendo cola durante hora y media para entrar. ¿Y cómo es que habéis estado esperando tanto tiempo, si el director comercial dice que se ha retrasado sólo por parar en la gasolinera? Pues mira, tal vez deberías preguntarle a él a qué hora ha llegado; es más, tal vez deberías preguntarle a qué hora llega siempre.

No sé, se me hace raro que el gerente tenga desconfianza hacia la gente que le ha avisado de la situación y ha intentado que alguien la solucionara. Pero en fin, en el fondo ya sabemos todos para quién trabajamos. Se me hace raro, pero realmente no me sorprende.

Imagen que no viene mucho a cuento (cortesía de There, I fixed it; clic en la imagen para ir a la entrada original):

Si sustituimos el coche por la empresa, ahora mismo, la verdad es que la situación de la foto sería parecida, creo yo...